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Agro exige condiciones y pacto para sostener el desempeño productivo

El área sembrada y producción agrícola repuntó un 1,3% y un 8,41%, respectivamente, con respecto a 2019. Gobierno crea un fondo de Bs 911 millones con fideicomisos, para viabilizar créditos y reactivar el aparato productivo.


Fuente: El Deber, Fernando Rojas Moreno.

A pesar de un año atípico marcado por la crisis económica mundial y la emergencia de salud pública provocada por la pandemia del Covid-19, el tejido empresarial agropecuario de Santa Cruz alcanza un desempeño productivo favorable -mayor área cultivada y volumen de grano producido- y reivindica la necesidad de generar políticas públicas para sostener el crecimiento sectorial y un pacto productivo para garantizar la seguridad alimentaria e incentivar la inversión en el aparato productivo nacional.

A decir del presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Reinaldo Díaz, a pesar del cierre de fronteras y cuarentenas rígidas en los sectores económicos que provocaron una drástica caída de la oferta y la demanda, el sector agropecuario se convirtió en el amortiguador de los efectos negativos de la pandemia alcanzando un área cultivada de 2,75 millones de hectáreas (incluyendo verduras y frutas), que significa un incremento de 1,3% con respecto a 2019.

La producción agrícola fue de aproximadamente 15,94 millones de toneladas -un 8,41% más comparado con la registrada en 2019-, apoyado principalmente por un incremento significativo en los rendimientos de los cultivos.

En el ámbito pecuario, Díaz afirmó que el balance de resultados es dispar, registrándose un leve crecimiento del hato bovino de carne y de leche, y una contracción en avicultura de carne y huevo, como también en el sector porcinocultor.


La actividad productiva de pollos de engorde sufrió un duro revés durante el periodo de la cuarentena rígida (marzo a julio), donde la demanda de carne de pollo se contrajo más del 50%, ocasionando el colapso de las granjas que se encontraban cargadas a su máxima capacidad. Esta variable presionó a la caída del precio del kilo vivo a niveles históricos (Bs 3).

En el caso de la porcinocultura, el balance refiere que éste fue el sector más castigado por la pandemia. La producción de carne porcina decreció un 8% con respecto a 2019, además muchas granjas, principalmente pequeñas, cerraron debido a que no pudieron vender su producción por el cierre de mercados e inadecuada logística de distribución en la ‘nueva realidad’. Calculan una pérdida durante la cuarentena rígida que bordea los $us 4,8 millones.

Sector oleaginoso


Desde la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), sector que aporta con la producción de granos estratégicos (soya, maíz, trigo, girasol, chía y sorgo), el presidente en ejercicio Fidel Flores, indicó que el recuento productivo sectorial es también favorable.

Aclaró que a pesar de la cuarentena sanitaria por Covid-19, su sector extremó esfuerzos para garantizar la producción de alimentos. Es así que, según Flores, la producción total de soya, maíz, sorgo, girasol, trigo y chía alcanzó 5.024.000 toneladas, que significa un 15% más con relación a 2019.


Atribuye el aumento de producción a las condiciones climáticas favorables que se presentaron en la campaña de invierno 2020, que contribuyeron a obtener buenos rendimientos, principalmente en maíz, sorgo, trigo y girasol producidos en la zona este de la región.

La producción total de granos en 2020, según Flores, representó un movimiento económico de al menos $us 1.150 millones distribuidos en toda la cadena productiva de alimentos, y representa un incremento del 18% con relación a 2019.

De acuerdo al Índice Global de Actividad Económica (IGAE) del INE a septiembre, la agropecuaria creció casi un 2% a diferencia de casi todos los sectores que decrecieron.

Acciones urgentes

Al margen de las cifras, Díaz aludió que el sector agropecuario se encuentra en una nueva realidad, no solo por los efectos de la pandemia, sino también porque es evidente el rezago tecnológico en el que se encuentra el productor agropecuario para cumplir los propósitos de generar empleos, proveer de alimentos y dar calidad de vida a las familias bolivianas.

En un contexto de desempleo, disminución de la demanda, reducción de la oferta, cierre de unidades productivas, ingreso ma