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Incertidumbre en el precio de soya pone en aprietos al sector oleaginoso cruceño

La producción de soya llegó a los 1,9 millones de toneladas; la industria no cerró el pago del grano con los productores. Hay iliquidez en el sector productivo.


Fuente: El Deber, Ernesto Estremadoiro Flores.

Las cosechadoras terminaron de levantar hasta el último grano de soya del campo cruceño. Fue una cosecha silenciosa y llena de sinsabores, debido a la cuarentena por coronavirus que existe en el país. Sequía y lluvias marcaron la campaña de verano, que culminó oficialmente en abril. Si bien toda la superficie fue recolectada, tanto los productores como las industrias no llegaron a un acuerdo por el precio del ‘grano de oro’: el motivo es la baja cotización en las bolsas externas y la regulación interna sobre subproductos del commodity.

Después de 14 años de restricciones, en enero de este año el Gobierno de Jeanine Áñez emitió un decreto supremo que liberaba las exportaciones del sector agroindustrial. Bajo el régimen de Evo Morales, las ventas externas del sector productivo fueron reguladas e incluso se fijaron precios para el mercado interno para algunos subproductos como la harina de soya y cascarilla, insumos indispensables para sectores ligados a la pecuaria.

El principal argumento que esgrimía el Gobierno de Morales para esta medida era el cuidado del mercado interno para evitar la subida de precios. Bajo este contexto, las industrias debían realizar una serie de trámites para obtener un certificado estatal que los avalaba para exportar.

Esto siempre fue observado por el sector exportador y productores cruceños, que calcularon que durante el periodo de restricciones el país dejó escapar de sus manos más $us 2.000 millones.


Si bien el decreto emitido por Áñez a comienzos de año recibió el visto bueno del sector empresarial, no todo ha sido color de rosa porque aún persisten mecanismos de control de precios. Y a esto se suma la situación de iliquidez que tiene el sector por la cuarentena que vive el país debido a la presencia del coronavirus.


Osvaldo Barriga, presidente de la Cámara de Exportadores de Santa Cruz (Cadex), informó que el sector industrial, ligado a la actividad oleaginosa, ha trabajado a media máquina y debido a la emergencia sanitaria está pasando por “una situación complicada de iliquidez”.


Detalló que si bien la campaña de verano terminó, “no se han cerrado precios: y esto se debe a dos razones; una a la incertidumbre con respecto a unas reglamentaciones sobre la relación de la industria con el mercado interno y la otra, es la situación de liquidez”.

“Si esto no es solucionado y si el Gobierno no le da importancia a la industria, que es la locomotora del sector, se verá afectada toda la cadena”, señaló.


El exportador explicó que si bien el Decreto Supremo 4139, promulgado el 22 de enero, libera las exportaciones, en su reglamentación se establecieron precios mínimos y máximos en algunos subproductos.

“Se han hecho planteamientos para que el Gobierno mejore esta situación. Hemos hablado con el ministerio (de Desarrollo Productivo) esperando que salga esta reglamentación y cuando vea la luz, la industria va a poder ponerse de acuerdo con los productores en el tema de los precios”, explicó Barriga.

El exportador dijo que si bien no existen trabas para exportar, “te siguen obligando de alguna manera a un precio que no es el valor de mercado o el precio de  exportación para definir en cuánto yo vendo mis productos en el mercado interno”.

“En algunos de los productos se fijaron precios mínimos y máximos de venta. Hay una situación de control de precios, que se supone tuvo que ser liberada posdecreto. No se lo ha hecho en algunos ítems”, dijo.

Producción

En esa línea, el presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo de Santa Cruz (Anapo), Marcelo Pantoja, señaló que la campaña fue irregular, manteniendo prácticamente los mismos niveles de producción del año pasado. A esto se suma que los precios internacionales por el grano siguen bajos, “pero ya algunos productores siguen negociando”.

Con relación a los resultados obtenidos informó que en total se cosecharon 1.968.000 toneladas de soya, sobre una extensión de 1.020.000 hectáreas, obteniendo un rendimiento de 1,9 toneladas por hectárea cultivada. “La campaña no fue bue