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Las nuevas generaciones de vida silvestre están puestas en duda

La osa bandera Valentina se ha vuelto el icono de la resiliencia; se recupera de sus quemaduras de tercer grado. Estiman que el fuego arrasó con todas las ranas.



Valentina está cómoda y a gusto, así lo dice su lenguaje corporal porque tiene la cola doblada hacia adelante, como un abanico que le cubre el cuerpo y la cara mientras está recostada. Cada cierto tiempo expone el rostro, sus ojos parecen canicas negras y relucientes, y su trompa es muy finita. Más finita aún es la lengua negra, que de a ratos saca para tomar de una bandeja un suplemento líquido que parece leche, pero no lo es. La osa bandera tuvo todos los daños posibles provocados por los incendios en la Chiquitania y supo soportar los embates. “Se está levantando, no está recuperada todavía, pero lo va a lograr por ese carácter que tiene”, refiere Raúl Rojas, coordinador de Biodiversidad de la Gobernación.

La osa bandera llegó al Centro de Rescate Biotermal para Víctimas de Incendios improvisado en Aguas Calientes (Roboré) el 7 de septiembre, los biólogos y veterinarios no pensaron que lograra sobrevivir después de esa noche; pero Valentina les dio a todos una lección de valentía. Se sobrepuso al coma inducido de 20 horas, a una posible intoxicación, a la desnutrición severa y a la deshidratación. En cuanto a sus quemaduras de tercer grado en las patitas, estas reciben curaciones cada dos o tres días y están dotadas de parches hidrocoidales para su mejor recuperación. Ya camina, preferentemente de noche cuando está más activa, y dado que el resto del cuerpo está intacto, los especialistas han llegado a la conclusión de que ella volvió al incendio para rescatar a su cría.

“Es una hembra adulta de unos 5 años, creemos que ha tenido crías porque tiene pezones bien desarrollados. El equipo coincide que es raro que solo las patas estén quemadas, pensamos que volvió a la zona del incendio por la cría”, confiesa la bióloga Daniela Vidal, que ha estudiado por 10 años a esta especie y que ha seguido a Valentina desde el refugio en Aguas Calientes hasta la habitación que se le ha acondicionado en el Biocentro de Play Land Park.

Park, la carrera de Biología de la Uagrm y veterinarios de Cochabamba.

En su momento hubo hasta 15 personas trabajando ahí, ahora quedan cinco. “No va a parar sus actividades hasta que todos los animales vayan a la reinserción de la vida silvestre o sean derivados a otro centro para su tenencia permanente”, aseguró Rojas.

El refugio en Aguas Calientes

Desde su implementación por los incendios han atendido 70 animales y una decena no lograron salvar sus vidas. “En la Chiquitania se ha dado un holocausto. Hay zonas que han sido devastadas completamente, reducidas a cenizas, lugares en donde toda la fauna se perdió, ya sea muerta por las llamas o porque escaparon de estas; pero indudablemente no quedó nada”, advierte Rojas.

Para él, es complejo dar una cifra de cuánta fauna se ha perdido. “Hemos consultado con los biólogos del bosque de la Chiquitania y nos percatamos que más de 2.300.000 animales han desaparecido en muchas de las áreas protegidas”, afirmó a la AFP Sandra Quiroga, jefa de la carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional Ecológica, cuya afirmación tomó National Geographic en español.

Al respecto, Rojas cree que ninguna cifra le hace justicia a la realidad. “No son solo los animales que han muerto, están las consecuencias que va a traer la carencia total de comida, agua y refugio para los animales, más aún que estamos entrando en etapa reproductiva”, dijo.

Para él, habrá un impacto directo en la reproducción de animales. Habrá una interrupción en la sucesión de las poblaciones que puede llevar a la extinción local de algunas especies. Coincide con él Vidal, que dice que una nueva generación “no se va a dar porque si es que nacen, no van a tener el tamaño ni el peso adecuados”.

Es un hecho que no todos tuvieron la suerte de Valentina. Los entendidos creen que ya se perdieron todos los anfibios arborícolas (ranas) porque no pueden desplazarse rápidamente (huir) y si estuvieron en el incendio fueron barridos con toda seguridad.

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