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Sequía, ‘el virus’ que golpea desde hace dos años la llanura chaqueña

Los ganaderos de la región calcularon que, de 240.000 cabezas de ganado, un 30% morirá por la falta de forraje y agua. En todo el país hay más de 20 municipios afectados. El Gobierno perforará 155 pozos.


Fuente: El Deber, Ernesto Estremadoiro Flores.

Luis Rojas se viste con sus mejores prendas. Sacrifica una vaca, un chancho y un chivo. Los despresa y los pone a la parrilla. Luego se coloca un sombrero chaqueño y espera a una comitiva que llega desde la altura de La Paz. 

Será la primera vez que alguien del Gobierno central visite la comunidad El Renacer, donde nació hace casi siete décadas. Y es ahí, en pleno Chaco, donde el agua escasea desde hace dos años por la sequía. Y en este lugar, más de 40 familias esperan que San Pedro abra la puerta del cielo, deje caer la lluvia y termine con sus penurias.

No es una exageración, porque parece que solo un milagro puede frenar los males que trajo este fenómeno climático que transformó arboles verdes con abundante sombra en palos secos y sin hojas. Pero si no llega la ayuda divina, todos esperan el auxilio del Estado.

Justamente don Luis, o don ‘Pila’, como le gusta que le digan -por haber nacido en el límite fronterizo con Paraguay- armó este banquete para recibir a la comisión que llegó al inhóspito Chaco para evaluar esta tragedia.


Esta zona, -junto con la Chiquitania cruceña- son las más afectadas por la escasez de agua en todo el país. Si bien las autoridades nacionales no dieron un informe preliminar sobre daños, en Villa Montes los ganaderos temen lo peor.

En toda esta llanura completamente desértica por la falta de agua habitan más de 240.000 cabezas de ganado, aunque no lo parezca. De esta cantidad, 155.000 están en la tercera sección municipal de Villa Montes. El resto se divide entre las comunas de Yacuiba y Caraparí.

Si años antes por la sequía morían hasta el 10% de las reses, en las actuales condiciones los ganaderos esperan que un 30% de su hato muera por la falta de forraje.


Y es que en pleno septiembre la sequía no ha hecho más que comenzar, alerta Róger Villa, presidente de la Federación de Ganaderos del Chaco.

“Como nunca antes, la sequía llegó como una plaga”, dijo.


Llegada y promesas

Ni bien llegó la comisión, encabezada por el ministro de Defensa, Fernando López, y la ministra de Desarrollo Rural y Tierras, Eliane Capobianco, don Pila les hizo un reclamo extenso en el que detalló los problemas de El Renacer.

Si bien el agua no llega hace tiempo, para el hombre la desgracia de su comunidad comenzó hace más de tres décadas. Primero, por los caprichos de la naturaleza, que hizo que los niveles de las lluvias bajen cada año y, segundo, por el abandono del Estado.

“Sabe, desde enero estamos acarreando agua. Siempre quedamos a la espera de la construcción de atajados, de las perforaciones de los pozos. Y cada año (la sequía) es peor”, reclamó.

Ambas autoridades asintieron las quejas. Explicaron al hombre y a varios lugareños de la comunidad que desde el Estado se hacen gestiones para solucionar la crisis.

Incluso, López dijo que “era importante (para el Gobierno) estar en el lugar donde pasan estas cosas”.

“Estamos en una misión de darles una solución concreta, que tengan cronograma para que se hagan las obras. Aunque estemos en La Paz o en otras partes del país, habrá equipos que van a estar permanentemente vigilando para que funcionen las cosas”, prometía.

Luego, Capobianco dio una serie de datos sobre el plan estatal para enfrentar el fenómeno climático. Por ejemplo, detalló que hasta diciembre, a escala nacional, se perforarán 155 pozos de agua; la mayoría estará en las zonas más dañadas.

“Son 72 pozos que se perforarán en el Chaco y la Chiquitania, que son las más afectadas”, dijo.

Solo en el Chaco, según la autoridad, se tiene programada la perforación de 37 pozos, de los cuales dos se excavarán en Villa Montes y uno en Ibibobo.

Es más, Capobianco precisó que con los trabajos de perforación de estos pozos, el Gobierno pretende entregar 207 sistemas de agua en toda Bolivia. De esta forma, según ella, se asegurará la dotación del líquido elemento para el consumo humano y la actividad agropecuaria.

En total, el Gobierno tiene previsto invertir hasta Bs 51 millones.

El cruce de ideas sigue dentro del predio de don Pila, que muestra a sus visitantes una laguna casi seca. Antes, ahí solo se acercaba la gente que sabía nadar, pero el lugar está tan seco que su pequeña nieta juega en un charco amarillento con la poca agua que queda.

Esto parecía un balneario”, dice el hombre mientras extiende sus brazos para explicar a sus visitantes cómo se fue extinguiendo su pequeño oasis.

La realidad

Si bien las cifras lanzadas por las autoridades parecen interesantes, en Villa Montes la realidad es más dura. Solo en El Renacer se necesitan cuatro pozos para poder dotar de agua a los comunarios y al ganado, que cada año muere por inanición.

Lo peor es que, según datos técnicos del Gobierno en el Chaco, se tiene que perforar hasta 500 metros de profundidad para encontrar agua.

“Soy ganadero. Y todos los años es lo mismo. En esta zona llueve 200 milímetros en tres meses, y en nueve meses está seco, pero hace dos años llueve 50 milímetros, por eso no hay agua”, explicó Carlos Gutiérrez, presidente del Comité Cívico de Villa Montes.

Don Pila es el patriarca de una larga casta de ganaderos. Pedro Rojas Toledo, su hijo, explicó que todos los años el mayor de los problemas por el que atraviesan es la falta de forraje.

Antes, cuando las lluvias eran benévolas, y el cambio climático no existía, sus vacas se alimentaban de las hojas de los árboles del lugar, el pasto y un poco de forraje. No había mayores necesidades. La naturaleza proveía todo. Ahora, la composición de aquel paisaje no existe. La llanura verde luce gris y desolada.

“Por el hecho de que no llueva las plantas no rebrotan y el forraje que se puede almacenar es limitado. En mi caso, tengo 50 hectáreas, de las cuales todo lo almaceno. Pero ahora estoy con un 10% de capacidad forrajera, ya no me queda y me estoy preocupando”, dijo el ganadero.

El ministro López nuevamente pidió paciencia. Admitió que el Gobierno tiene dificultades porque también combate otra plaga, el coronavirus: que paralizó toda la economía desde marzo.

“Lo que va a demorar, por un tema de desembolso, es el forraje para la ganadería. Estamos haciendo lo posible para que hasta fin de mes podamos entregarlo a las comunidades más afectadas”, prometió.

Otras regiones

Si bien son regiones distantes entre sí, en Beni y la Chiquitania cruceña, al igual que el Chaco, también sufren los efectos de la sequía.

Javier Landívar, gerente de la Federación de Ganaderos de Santa Cruz, explicó que los municipios más afectados son San Ignacio, Concepción, San Matías, San Rafael, San Miguel y Guarayos.

En estas zonas, un 80% de los predios, que en su mayoría pertenece a pequeños ganaderos, tiene dificultades para acceder al forraje, lo que afecta a 800.000 cabezas de ganado.

Una situación similar ocurre en Beni.. Según la Federación de Ganaderos de ese departamento (Fegabeni) las zonas más afectadas son Iténez, parte de Santa Ana, Mamoré, Vaca Díez y Cercado.

Herlan Ojopi, tesorero de Fegabeni, dijo que hasta el momento no hubo reporte de pérdidas por la sequía y focos de calor. “Este no es un año para alarmarse. El panorama mejoró”, dijo.

En todo, el país, según el Gobierno, existen más de 20 municipios que se declararon en emergencia o en desastre por la sequía.

Solo queda esperar

Nuevamente en el Chaco, luego de explicar sus calamidades al Gobierno, de decirle que hace tres años tuvo que soportar la muerte de 80 cabezas de su ganado y que necesitan ayuda lo más rápido posible para que esa escena no se repita, don Pila comparte con la comitiva el menú que hizo preparar, casi como una ofrenda a las autoridades.

Todos comieron y bebieron. Prometieron volver. Incluso, López garantizó que desplegará ayuda humanitaria a las estancias empobrecidas. Lo que se pueda entregar, llegará. Es decir, agua, forraje, cisternas, eso sí, pidió paciencia.

“Esa sensación de que llegan los ministros y no pasa nada lo vamos a cambiar con nuestra gente que estará trabajando. Es complejo (la sequía) y seguramente van a faltar muchas cosas”, dijo el ministro.

Incluso la autoridad aseguró que existe un programa integral, para mejorar la situación de los afectados, que incluso contempla la entrega de semillas. Luego la comitiva voló a La Paz.

Entre la esperanza y la duda, don Pila se saca el sombrero, lo usa como un abanico y exclama: “Han prometido que van a perforar pozos para la gente que está con urgencia. Ojalá que no mientan. Que pase algo, lo bueno es que es la primera vez que viene una autoridad de Gobierno”.

A la espera de la ayuda estatal, en El Renacer siguen aguardando que el agua caiga del cielo.

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