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Soya y derivados, los primeros en ser exportados por decreto

En los últimos 12 años se reguló la venta de arroz, carne de bovino, maíz amarillo, maíz para siembra, azúcar, alcohol, sorgo, carne de pollo, girasol y aceites, entre otros.

Fuente: Pagina Siete/Lidia Mamani

La soya y los productos derivados de la industria oleaginosa, como la harina de soya, aceite crudo y refinado, entre otros, serán los primeros en ser exportados bajo el nuevo decreto que libera las exportaciones agrícolas en el país, restringidas desde febrero de 2008.

El gerente general de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (Caneb), Marcelo Olguín, explicó que hasta el pasado viernes 24  los productos que aún se encontraban regulados en su exportación, es decir que  requerían la presentación de un Certificado de Abastecimiento Interno a Precio Justo (Caipj) eran la soya y sus derivados, y el arroz.

“Por lo tanto, los primeros productos en exportarse serán del complejo oleaginoso, pero no significa que antes no se exportaba, sino que se seguirán exportando porque son de los principales productos de exportación no tradicional del país”, manifestó Olguín a Página Siete.

El ejecutivo acotó que las exportaciones de grano de soya y sus derivados (torta, harina, aceite crudo y aceite refinado) son más regulares y se despachan de forma ininterrumpida, por lo que con la nueva norma emitida por el Gobierno  se espera que no se tenga discontinuidad en la exportación y que más bien mejore el ritmo de venta.

Olguín explicó que en general desde hace varios años se tuvo regulación mediante los cupos, en productos como la soya y sus derivados,  arroz,  carne de bovino, maíz amarillo duro, maíz para siembra, derivados de maíz, azúcar, alcohol, sorgo, carne de pollo, girasol y aceite de girasol.

Luego, gran parte de los productos se “liberaron” de forma paulatina y sólo quedó regulado el arroz y otros alimentos, dijo.

En el caso del arroz, apuntó que este grano ya no se exporta desde 2013 , debido a que los precios internacionales estaban a la baja y si bien  ahora están en alza, no  alcanzan los niveles de la época en que Bolivia exportaba.

La última vez que se envió arroz blanco al mercado internacional fue en 2013, cuando se vendió 1.442 toneladas por un millón de dólares, mientras que del arroz partido se envió 383 toneladas por 78.000 dólares.

Sobre el volumen y los ingresos generados en los principales productos de la industria oleaginosa, con datos a noviembre de 2019, Olguín enumeró que de la torta de soya se exportó un total de 1,5 millones de toneladas por un valor de 434,2 millones de dólares; luego está el aceite de crudo de soya, con 337 mil toneladas por 201 millones de dólares.

También están productos como el aceite refinado, con 40.566 toneladas, por los que se generó 29,2 millones de dólares; del grano se vendió 36.000 toneladas por 12,5 millones de dólares.

El viernes pasado, la presidenta Jeanine Añez promulgó  el decreto supremo que libera las exportaciones de los productos agroindustriales, con el objetivo de fomentar la actividad agrícola y agroindustrial exportadora.

La mandataria enfatizó que el decreto establece mecanismos de seguimiento y monitoreo, así como acciones “correctivas” en caso de verificar el riesgo de desabastecimiento del mercado interno o subida de precios.

El presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Marcelo Pantoja, comentó ayer que la nueva norma es un decreto muy amplio y que no simplemente incluye a productos de la soya, sino a otros como el sorgo y el  maíz.

“La medida  permitirá que el sector crezca, nosotros estábamos limitados a un mercado local, entonces era muy difícil  crecer sin tener un mercado más grande; incluso permitirá mayor inversión de parte del sector y, por ende, habrá un mejor crecimiento del país”, anticipó.

Pantoja agregó que en la actualidad  el sector se prepara para cosechar la campaña de verano, planificada para fines de febrero y parte de marzo, para luego ver si los negocian con las industrias o lo venden a los exportadores, lo que dependerá del precio que les oferten los interesados.

“Lo ideal sería que el grano se quede en Bolivia, se le dé valor agregado y se lo venda como producto procesado, pero eso dependerá de una buena negociación con la industria”, afirmó.

Se aprobaron más de 70 normas de prohibición, cupos y otros  

Desde 2007, el anterior gobierno  aprobó y aplicó  más de 70 normas sobre prohibición a la exportación de productos agrícolas, importación, cupos y subsidios a los alimentos, entre otros, de acuerdo con un recuento que realizó la gerencia técnica del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).

En el caso de la regulación, la exportación de 10 productos  agropecuarios y sus derivados,  entre ellos la soya y sus derivados,  arroz,  carne de bovino, maíz amarillo duro, maíz para siembra, derivados de maíz, azúcar, alcohol, sorgo, carne de pollo, girasol y aceite de girasol,  fue   limitada  por al menos una treintena de decretos supremos, según el análisis de la institución.

 Asimismo, por un año se suspendió la venta de trigo, harina de trigo y manteca animal o vegetal. La medida se dispuso en agosto de 2007, mediante el decreto 29229. Otra aplicación fue la prohibición  de exportación de aceites de soya y girasol, en bruto y refinado, a través del decreto 29480, de marzo de 2008.

Otra fue las restricciones cuantitativas a las exportación, por el decreto 348 de octubre de 2009, que regula el comercio externo de azúcar de caña, previa verificación de suficiencia de abastecimiento en el mercado interno a precio justo. La norma fue abrogada el pasado viernes.

Para la carne bovina, con la normativa 1316, de agosto de 2012, se autorizó de manera “excepcional” el envío de hasta 500 cabezas, previa certificación de suficiencia y abastecimiento en el mercado interno nacional.

 El presidente de la  Cámara de Exportadores, Logística y Promoción de Inversiones de Santa Cruz (Cadex), Oswaldo Barriga, contabilizó que desde   la “distorsión del desarrollo agroproductivo”, ocasionado por  las restricciones a las exportaciones, el país perdió ingresos por  al menos 1.000 millones de dólares.

  “La cadena agroproductiva de Santa Cruz podrá darle soberanía alimentaria verdadera a Bolivia, con precios reales y conquistar  mercados externos, sin desabastecer el mercado local”, dijo.


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